Buñuelos de viento – Recetas de Semana Santa

¡Hola!

Empezamos hoy una nueva sección en el blog: las recetas de Semana Santa. No sé si subiré una cada semana hasta Viernes Santo, porque aún queda mucho, así que seguramente las iré alternando con otro tipo de recetas, pero igualmente se avecinan un montón de recetas típicas de Semana Santa y mi idea es que cada semana sea de una ciudad o comunidad distinta.

Esta semana empezamos con unos postres típicos de Cataluña. Realmente, los buñuelos de viento son un postre típico del día de Todos Santos pero poco a poco se han ido imponiendo también en Semana Santa. El motivo es que por estas fechas son típicos los “Buñuelos del Ampurdán” (que también quiero hacer) pero tienen mucho más trabajo y son más complicados de hacer, mientras que los buñuelos de viento se hacen en un momento, quedan muy muy ricos también y son mucho más sencillos.

buñuelos_de_viento

Los buñuelos (sean de viento o del Ampurdán) se comen durante la Cuaresma, período que va desde el Miércoles de Ceniza (que fue el miércoles de esta semana) hasta el Domingo de Pascua. Además, en Cataluña representamos la “Vella Quaresma” (la Vieja Cuaresma) como una mujer vieja y arrugada, con una cesta llena de verduras y un bacalao en la mano, con siete pies, uno para cada semana que queda para Semana Santa. Recuerdo que cuando yo era pequeña en mi clase de P4 o P5 teníamos un dibujo enorme de la Vella Quaresma y cada viernes le quitábamos un pie para hacer la cuenta atrás para Semana Santa.

vella_quaresma

 

La Cuaresma empieza justo después de Carnaval, por lo que en la tradición cristiana se entendía como un período de reflexión, abstinencia, penitencia y ayunas. Con el paso del tiempo esta tradición fue disminuyendo y se dejaba comer de forma ligera durante la semana y comer pescado los domingos (aunque carne y huevos no se podía comer nunca).

Como os he dicho, cuando era pequeña le quitábamos un pie a la Quaresma cada viernes y coincidía con el día que no podíamos comer carne. Eso sí, el resto de la semana comíamos de todo!

¿Vosotros como hacéis la Cuaresma?

Después de este rollo, os dejo ya con la receta

Primero, como siempre, la videoreceta (lo siento si no se ve muy bien esta semana, es la primera vez que grababa en la cocina y no controlaba mucho la iluminación ni el enfoque, además que el espacio es super reducido y casi no cabía con los focos y la cámara… aún así queda bastante claro todo).

¡Vamos con la receta!

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INGREDIENTES (para unas 30 unidades)

Pasta choux para los buñuelos
85g de harina
55g de mantequilla
165g de agua
1 cucharada de azúcar
2 huevos
Una pizca de sal
1 cucharada de anís
Aceite de girasol para freír

Para acabarlos
Anís
Azúcar

La pasta choux es un tipo de masa escaldada que se elabora con agua, mantequilla (o aceite), sal, harina y huevos. Con esta masa se elaboran los eclairs y profiteroles (o lionesas) entre otras muchas cosas.

Los buñuelos de viento reciben este nombre porque durante su cocción se inflan, llenándose de aire y quedando huecos por dentro.

– Calentamos en un cazo el agua, el azúcar, la sal, el anís y la mantequilla hasta que esta se derrita.

– Cuando se haya derretido la mantequilla por completo, incorporamos la harina y mezclamos sin parar con una cuchara de madera. Tenemos que conseguir una masa uniforme que no se pegue ni a las paredes del cazo ni a la cuchara.

– Cuando ya tengamos la masa, la dejamos enfriar. Si queréis usar la batidora, poned la masa con el accesorio de la pala a dar vueltas para que enfríe más rápido.

– Una vez esté fría, empezaremos a añadir los huevos. Lo haremos uno a uno y no incorporaremos el siguiente hasta que el primer no esté completamente integrado.

– Tenemos que conseguir hacer el “pico de pato”, es decir, que al levantar la cuchara de la masa se forma como un “pico” de masa (se ve claramente en el video).

– Ponemos a calentar el aceite.

– Tenemos dos opciones para formar los buñuelos: una, poniendo la pasta choux en una manga pastelera, nos untamos los dedos de una mano con aceite y vamos formando bolitas y echándolas al aceite. Otra manera es con la ayuda de dos cucharas, damos forma de bolitas a la pasta choux y las ponemos a freír. Las dos manera son válidas, aunque yo prefiero la manga pastelera.

– Una vez estén los buñuelos fritos (los freímos a temperatura media-alta hasta que estén dorados), los escurrimos en un papel y los ponemos en un bol. Les echamos un chorlito de anís por encima y mezclamos bien para que se impregnen. A continuación, los ponemos en otro bol que previamente habremos preparado con azúcar y los rebozamos.

– Los dejamos enfriar por completo y nos los comemos.

¡Están de vicio!

También los podéis rellenar con crema, nata o chocolate, aunque a mi me gustan más sin ningún tipo de relleno.

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Y lo mejor: no duran mucho. Es de esas recetas que se tienen que hacer el día que os los vayáis a comer, porque si no absorben el azúcar y aunque están buenos, pierden la textura crujiente y ya no son lo mismo. Así que esta vez no os pueden decir nada si os los coméis todos de una sentada!!

Aunque para mi gusto están más buenos los buñuelos del Ampurdán, estos tienen la parte buena de que en un ratito los tienes hechos (en menos de media hora tienes una bandeja llena de buñuelos de viento), mientras que a los otros les tienes que dedicar un día entero.

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¿Qué receta típica de Semana Santa os gustaría que preparara para la próxima semana?

¡Nos vemos!

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